Cierra Selva Mágica: se apaga un pedacito de la infancia en Jalisco
El parque de diversiones de Guadalajara cerró definitivamente tras décadas de recuerdos para miles de familias Selva Mágica, uno de los parques de diversiones más emblemáticos de Guadalajara y del occidente del país, cerró de manera definitiva, dejando atrás décadas de recuerdos para generaciones de niñas, niños, jóvenes y familias que alguna vez caminaron por sus pasillos, hicieron fila bajo el sol o vencieron el miedo para subirse a una atracción. De acuerdo con reportes publicados este 2 de septiembre, el cierre definitivo del parque forma parte de una reestructuración corporativa de la empresa operadora Servicios Compartidos para el Entretenimiento, S.A. de C.V. El parque se ubicaba en la zona de Huentitán, sobre Paseo del Zoológico, y abrió sus puertas en 1988. El fin de una era para muchas familias Para muchos visitantes, Selva Mágica no era solamente un parque de diversiones. Era una parte de la infancia. Ahí quedaron recuerdos de excursiones escolares, cumpleaños, vacaciones, tardes familiares, primeras citas, fotos borrosas, gritos en los juegos mecánicos y esa mezcla de miedo y emoción que solo se siente antes de subir a una montaña rusa. Atracciones como El Titán y Los Troncos forman parte de la memoria de miles de personas que crecieron asociando el parque con aventura, adrenalina y convivencia familiar. Reportes locales destacan que la operadora agradeció a las generaciones que vivieron ahí su primera vuelta en montaña rusa o disfrutaron de atracciones que se volvieron inolvidables. El cierre definitivo fue anunciado para el 31 de agosto En redes sociales del propio parque se difundieron mensajes invitando al público a acudir por “un último día de aventuras” antes del cierre definitivo, señalado para el 31 de agosto de 2026. Ese mensaje pegó fuerte entre quienes alguna vez fueron niños dentro de Selva Mágica. Porque no se trataba únicamente de una despedida comercial, sino del cierre de un espacio que durante años formó parte de la vida cotidiana de Guadalajara y de muchas familias de Jalisco. Selva Mágica y el Zoológico Guadalajara eran independientes Ante posibles confusiones por su ubicación, la empresa aclaró que Selva Mágica pertenecía a una administración independiente y ajena al Zoológico Guadalajara. Aunque ambos espacios compartieron cercanía territorial e historia en la zona de Huentitán, sus operaciones y destinos administrativos eran distintos, según la información publicada sobre el cierre. Un lugar que parecía eterno Selva Mágica fue durante años una referencia para quienes buscaban juegos mecánicos, atracciones familiares y experiencias de fin de semana en Guadalajara. En su sitio oficial, el parque se presentaba como un espacio de entretenimiento para toda la familia, con atracciones para diferentes edades, juegos mecánicos, áreas temáticas y opciones para celebrar cumpleaños o eventos especiales. Pero la noticia de su cierre confirma algo que duele aceptar: incluso los lugares que parecían eternos también pueden desaparecer. Nostalgia por una Guadalajara que cambia El cierre de Selva Mágica se suma a otros cambios recientes en la vida comercial y urbana de Guadalajara. Medios locales reportaron que el cierre del parque coincidió con el cierre de sucursales emblemáticas de Soriana, lo que ha generado una conversación sobre la transformación de espacios que durante años formaron parte de la rutina de muchas familias. Más allá de la razón empresarial, el impacto emocional está en quienes crecieron con ese parque como parte de sus recuerdos. Porque para una generación, Selva Mágica fue la promesa de un fin de semana especial. Para otra, fue el lugar al que los papás llevaban a sus hijos. Para muchos más, fue simplemente “ese lugar” que siempre estaba ahí. Hasta que dejó de estarlo. Una despedida que sabe a infancia El cierre de Selva Mágica deja una sensación difícil de explicar: nostalgia, tristeza y agradecimiento. Tristeza porque se va un espacio que acompañó a varias generaciones. Nostalgia porque muchos no sabían que aquella última visita sería realmente la última. Y agradecimiento porque durante décadas, el parque fue escenario de risas, miedo, emoción, fotos, historias y recuerdos familiares. Hay lugares que cierran sus puertas.Y hay otros que, al hacerlo, también nos recuerdan que el tiempo sí pasa. Selva Mágica se fue, pero para miles de personas seguirá viva en una foto, en una anécdota, en una canción de feria, en el recuerdo de una fila interminable o en esa frase que muchos dijeron alguna vez: “Una más… y ya nos vamos”.







